Talleres de madera que perfuman los inviernos
En el taller de castaño de Marta, la viruta cae como nieve lenta mientras su aprendiz mide con paciencia el encaje de una junta viva. La estufa cruje, el perro duerme, y un reloj antiguo marca silencios útiles. Allí se aprende a escuchar la veta, a aceptar nudos, a respetar tiempos. Quien corre, rompe; quien observa, entiende, corrige y crea herencia.